lunes, 12 de julio de 2010

Reflexiones en torno a “Dialogando sobre Investigaciones”

Castellano, Luis lcastella@gmail.com

Chang, Mifai mifaic@hotmail.com

Escalante y Aldrede entablan una conversación donde reflexionan acerca de aspectos fundamentales que debería considerar cualquier persona que este o tenga interés en formarse como investigador. En un lenguaje llano y sencillo, dan cuenta de los retos que enfrentan quienes inician el proceso de elaboración de una tesis, no solo en cuanto al esfuerzo requerido, sino también en profundidad y alcance de acuerdo al grado académico al que se aspira con la misma.

Así, establecen que a nivel de carreras de grado (licenciaturas) el tesista tiene que iniciarse en estudios exploratorios y descriptivos que conduzca a la preparación de competencias investigativas. A nivel de postgrado, se busca la producción de conocimientos, bien sea mediante la comprobación de teorías mediante la aplicación metódica de las mismas (maestrantes) o de construcción de nuevos conocimientos a nivel doctoral. Inevitablemente, enfocan su atención más que al nivel de profundidad, que en todo caso depende del interés y capacidades del investigador, en la necesidad que ha de tener este en asumir una postura en cuanto al método a utlizar.

En este sentido, queda claro que para cualquier persona que comience a formarse como investigador pareciera inevitable el tener que tomar partido por un paradigma de investigación al cual “suscribirse” o con el cual identificarse a la hora de abordar sus investigaciones, ante la aparente polémica existente entre los métodos cualitativos y cuantitativos. Cada uno de estos dice tener características distintivas que lo diferencian del otro y se jactan de ser la mejor opción para que un investigador pueda abordar un problema de investigación.

Del griego “para deigma”, ejemplo, modelo; el concepto de paradigma fue rescatado por Thomas Kuhn en el ámbito de la teoría de la ciencia a principios de la década de 1960s, para clasificar la eterna polémica sobre lo científico cuando en 1962, publica “La Estructura de las Revoluciones Científicas”, en donde expuso la evolución de las ciencias naturales básicas de un modo que se diferenciaba de forma sustancial de la visión más generalizada entonces. Según Kuhn, las ciencias no progresan siguiendo un proceso uniforme por la aplicación de un hipotético método científico.

De acuerdo a Garma (2005) Khun reconoce también dos fases diferentes de desarrollo científico. En un primer momento, hay un amplio consenso en la comunidad científica sobre cómo explotar los avances conseguidos en el pasado ante los problemas existentes, creándose así soluciones universales que Kuhn llamaba “paradigmas”. En un segundo momento, se buscan nuevas teorías y herramientas de investigación conforme las anteriores dejan de funcionar con eficacia. Si se demuestra que una teoría es superior a las existentes, entonces es aceptada y se produce una “revolución científica”. Tales rupturas revolucionarias traen consigo un cambio de conceptos científicos, problemas, soluciones y métodos, es decir, nuevos “paradigmas”. Aunque estos cambios paradigmáticos nunca son totales, hacen del desarrollo científico en esos puntos de confluencia algo discontinuo; se dice que la vieja teoría y la nueva son inconmensurables una respecto a la otra. Tal inconmensurabilidad supone que la comparación de las dos teorías es más complicada que la simple confrontación de predicciones contradictorias una respecto a la otra.

Entonces, un paradigma “vendria a ser una estructura coherente constituida por una red de conceptos, de creencias metodológicas y teóricas entrelazadas, que permiten la selección y evaluación crítica de temas, problemas y métodos” (Hurtado y Toro, 2007, p. 21). Para Khun un paradigma constituye la lógica subyacente que guía el corazón de la actividad científica y comprende supuestos teóricos generales, leyes y técnicas que adopta una comunidad concreta de científicos. En este sentido, Hurtado y Toro (2007) comentan que es a partir de las reflexiones de Khun que surge la idea de que toda actividad científica que se realice en una época estará determinada por uno o varios paradigmas vinculados a ella y que condicionan los temas, el modo de abordarlos, los métodos y todo lo que se relacione con el conocimiento y la manera de conocer.

En atención a tales enunciados se afirma que es posible distinguir diferentes momentos paradigmáticos a lo largo de la historia de la cultura occidental que van desde el mito como modo de conocimiento (prehistoria), pasando por el nacimiento de la reflexión filosófica griega, la parcelación del saber en la antigua Roma, la doctrina de lo sagrado (Edad Media) hasta llegar a la modernidad donde se impone una concepción de la ciencia como una consecuencia de la división social del trabajo, al convertirse la actividad cognoscitiva en una clase peculiar de ocupación de un grupo especial de personas y destinada a crear nuevos conocimientos de la naturaleza, de las sociedad y del (Hurtado y Toro, 2007).

Es en este contexto donde se despliega y se impone el uso predominante de lo que se ha dado en llamar las metodologías cuantitativas que, de acuerdo con Hurtado y Toro (2007) es una modalidad caracterizada por ser “positiva; hipotética deductiva; particularista; objetiva; orientada a resultados; propia de las ciencias naturales; utiliza métodos y técnicas confiables, mesurables, comprobables; privilegia la matemática y la estadística; formaliza hipótesis en fases operativas; la teoría que le sirve de base termina operacionalizada a través de procedimientos estandarizados; lo empírico se privilegia por encima de lo teórico. Las metodologías cuantitativas han marchado parejas con las sociologías empíricas cuyo problema han sido variables e indicadores; la representatividad terminó siendo un problema matemático” (p. 40)

Para Hurtado y Toro (2007), como consecuencia de un aumento en la complejidad de lo social, surge una crisis en la fundamentación teórico – epistemológica de las Ciencias (especialmente en la denominadas como Ciencias Sociales) cuando el enfoque dominante descrito en la sección anterior comienza a verse imposibilitado para dar respuestas, aportar elementos, comprender o explicar la realidad socio – histórica que se le presenta. En este sentido, los autores mencionados plantean tal crisis considerando las tres dimensiones descritas en el Cuadro Nº 1.

Cuadro Nº 1. Dimensiones de la Crisis de las Ciencias Sociales

Dimensión

Caracterización

Desde la Realidad Social y Humana

· Las crisis del sistema capitalista mundial

· La desintegración y virtual desaparición del llamado mundo socialista

· La degradante realidad social del tercer mundo

· Reconocimiento y valorización del “mundo especial” que constituyen las realidades humanas y de la especificidad que poseen estos fenómenos como tales.

Desde la Epistemología

Las alternativas teóricas existentes están incapacitadas para explicar los cambios y conflictos sociales

Desde la Metodología

El uso de enfoques metodológicos concretos y pragmáticos que se ofrecen como única alternativa de supervivencia ante la realidad.

Fuente: Elaborado por los autores sobre la base de Hurtado y Toro (2007).

Es en este contexto de crisis que surge una nueva propuesta paradigmática en la que la racionalidad tradicionalmente racional y formal se transforma en racionalidad dialógica, y el discurso científico objetivo y cuantitativo da paso a un saber subjetivo y eminentemente cualitativo en la consecuentemente se acepta que el conocimiento es algo personal, diferente para cada uno de nosotros en la que todas las percepciones son verdaderas. Es decir, un enfoque en el que “la modalidad cualitativa de investigación es fenomenológica (aceptación de los fenómenos tal como son percibidos, experimentados y vividos por el hombre), inductiva, estructuralista, subjetiva, orientada a procesos y propia de la Antropología Social. No es un bloque teórico. Privilegia al sujeto, al autor, al punto de vista, de la totalidad frente a la muestralidad o universos significativos. Trata de captar dentro de lo real toda la riqueza de la misma realidad. Privilegia el papel de la individualidad y la contextualizad” Hurtado y Toro, 2007, p. 53)

Ahora bien, ante este enfoque, pareciera entonces que la investigación científica y como se concibe desde el enfoque cualitativo (objetiva, cuantitativa y absoluta) no tiene cabida en el enfoque cualitativo que propone un conocimiento de validez subjetiva, cualitativa e interpretativa al definirse ambas desde posiciones ontológicas y epistemológicas diferentes y has antagónicas lo cual nos lleva a preguntarnos ¿son ambos enfoques absolutamente inconmensurable? O por el contrario ¿es posible lograr algun tipo de complementariedad entre ellos?

Como una especie de respuesta ante tales interrogantes Walker y Evers (1998), al hablar desde el punto de vista de la investigación educativa identificaron tres posturas básicas, a saber:

a) La incompatibilidad entre paradigmas que compiten de manera irreconciliable en investigación

b) La de la complementariedad entre paradigmas que, aunque de base ontológica y epistemológica distinta, se apoyan y complementan en el proceso de investigación, y

c) La de la unidad epistemológica de la ciencia, en la que no se acepta la existencia de diversos paradigmas.

En todo caso, los paradigmas cuantitativo y cualitativo constituyen los dos grandes modelos de investigación, el primero, de mayor antigüedad que el segundo. Respecto a estos dos paradigmas, Kuhn expresa que cada uno de ellos explica un volumen limitado de la realidad, de tal manera que, hasta cierto punto, las áreas que interesan a una disciplina, se encuentran, en mayor o menor grado, adecuadamente cubiertas por un determinado paradigma.

Es por ello que resulta inapropiado situar a uno de los dos modelos, con sus tipos de investigaciones y métodos en una posición inferior ya que ninguno tiene el monopolio de “las respuestas correctas”.

De hecho y pareciera que en concordancia con lo definido por Khun, el enfoque cualitativo parece haber surgido como una especie de salto paradigmático para dar respuesta a las limitaciones del hasta hace muy poco paradigma dominante. Sin embargo, a pesar del “terreno ganado” por quienes defiende la postura de la investigación cualitativa en la actualidad pareciera que no existe una predominancia clara de uno u otro enfoque ante lo cual se ha reconocido la existencia de tres diferentes posturas que defienden la inconmensurabilidad paradigmática por un lado, la complementariedad entre ambos como contraposición y finalmente la unidad epistemológica.

En todo caso pareciera que a la hora de definir el enfoque a utilizar, el investigador debe evaluar primeramente su postura ontológica y epistemológica ante el objeto de estudio para poder definir la forma como metodológicamente será abordado el mismo. Y debe estar conciente que esa postura, muy seguramente habrá de determinar la cualidad de sus resultados.

5.- BIBLIOGRAFÍA

Garma, A. (2005) Thomas Khun y la racionalidad Cientifica. Inconmesurabilidad y Verdad. A Parte Rei: Revista de Filosofia. Nº 40, Julio 2005. Disponible en: http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/amanda40.pdf

Hurtado I y Toro J (2007). Paradigmas y Métodos de Investigación en Tiempos de Cambios. Libros de “El Nacional”. Editorial CEC, SA. Caracas, Venezuela.

Walker, J. C., & Evers, C. W. (1997). Research in Education: Epistemological Issues. En Keeves, J. P. (Ed.), Educational Research, Methodology, and Measurement: an International Handbook 2da ed. (pp. 23-31). Oxford: Elsevier Science.

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